Las fotografías de Bobby Moore.


Damos paso a la palabra de Hugo Tassara, ex-entrenador chileno de fútbol, quien en 1978 nos brindó este fantástico texto en su libro <<Realidad y Fantasía del Fútbol Total>>. Pasen y lean.


Bobby More.


Les ofrecemos una hermosa experiencia, en este apasionante capítulo de jugar sin balón.
¿Conocen ustedes a Detmar Krammer?
Es un brillante técnico de fútbol, instructor de la FIFA, y en estos instantes entrenador del Bayern Munich.
Cuando estuvo en Centro América, frecuentemente iba a observar nuestros entrenamientos con los niños de la Escuela Nacional de la Federación Costarricense de Fútbol. Muchas veces, en plena actividad, hacíamos sonar el pito deteniendo una jugada. Entonces se acercaba presuroso y nos preguntaba:
-“¿Por qué has detenido el juego? Yo no he visto infracción alguna.”
-“No ha sido falta-le replicábamos-, detuvimos el juego justo cuando ese niño iba a recibir el balón para preguntarle cuántas jugadas podría realizar en el momento de apoderarse de él.”
-“¿No cree Ud. que es bastante difícil esa tarea para un niño?”.
-“Pues no tanto. Si gusta pregunta usted mismo.”
Y Detmar Krammer, entre incrédulo y sorprendido, hacía la consulta. Y el chico, sin inmutarse, contestaba:
-“Tres, señor. Al recibir la pelota yo podría haber metido una pelota larga a mi puntero derecho porque lo vi abierto y desmarcado. O podría haber cambiada juego al lado izquierdo porque vi que se había corrido un poco hacia atrás para recibir mi pase; o tal vez hubiera buscado el apoyo del volante izquierdo que estaba cerquita de mí.”
-“¿Y cómo puedes darte cuenta de tantas cosas a la vez?”.
-“Bueno, practicamos esa idea todos los días. Nos enseñan que estemos mirando permanentemente toda la cancha, con los ojos bien abiertos, y que estemos pensando  e imaginando lo que haríamos con la pelota si en ese momento la recibiéramos, de manera que si en realidad nos llega, ya sabemos que jugada hacer…”
¿Verdad que es una novedosa manera de enseñarle al niño a jugar sin balón?
Otras veces, deteníamos el juego y preguntábamos en voz alta: “¿Fue buena o mala jugada la que acaba de hacer Pedrito Matamoros?” y surgían de inmediato cuatro o cinco versiones, producto de la capacidad de análisis de los pequeños pupilos:
-“Mala señor. Entregó la pelota y se quedó estático en su lugar…”
-“Corrió demasiado con la pelota a pesar de que tenía dos compañeros muy cerca de él.”
-“No levantó la cabeza, señor. Pudo haber metido una bola larga y no lo hizo.”
Este análisis hacían las delicias del destacado profesor alemán.
Luego, en la tranquilidad de la noche, y junto a un buen vaso de cerveza, Detmar Krammer comentaba: “¿No cree que le está exigiendo demasiado a sus chicos? Apenas tienen entre 12 y 13 años…”
“Tiene que ser así.” Replicábamos. "El gran problema de estos chicos costarricenses es que están aprendiendo conceptos futbolísticos que no observan jamás en los paritdos de los jugadores adultos. En es este país, los futbolistas de primera y segunda división, juegan diferente de lo que nosotros estamos tratando de enseñar a los niños. Por eso la tarea es tan difícil. Estamos nadando contra la corriente. Esa es la razón por la que les obligamos a hacer el doble esfuerzo de analizar y pensar las jugadas que está ejecutando.”
-“Creo que es un método excelente”, acotaba el alemán.
-“Lo es, pero no es nuestro. Simplemente hemos adaptado las ideas del genial Bobby Moore. La idea fundamental es el gran jugador inglés, y a través de ella, estamos ensayando un método.”

Bobby More: “Tengo los cinco sentidos puestos en fotografiar el balón y los movimientos de mis compañeros, así anticipo cuál deberá ser mi propia jugada.”  

Uno de los grandes secretos de Bobby Moore, fue estar “fotografiando” cada instante del partido. “Estoy tan concentrado – decía – que tengo los cinco sentidos puestos en el balón y en las jugadas de mis compañeros. Puede caerse el estadio a pedazos y yo no me daré cuenta de nada, porque estoy imaginando o anticipando mi jugada próxima. Así, cuando recibo el balón, cualquier movimiento me resulta fácil. Ese es mi gran secreto”…
El extraordinario jugador inglés, entre aplausos y varoniles lágrimas, se despidió del fútbol a mediado de 1977. Su aporte a la renovación del fútbol inglés fue notable. Aquellos técnicos y estudiosos del popular deporte, que entienden que el éxito depende de la velocidad que podamos imprimirle a una acción, entre que interceptamos un balón del rival y entre que lleguemos a la portería, han despedido a Bobby Moore con infinito agradecimiento, porque su estilo de juego creó muchas ideas admirables útiles en el desarrollo del fútbol expedito, simple y veloz de hoy.
“Algunas de las cosas que logra con una de sus patadas –ha dicho un crítico inglés- fascinan y dejan boquiabiertos. Repetidas veces intercepta pases dirigidos a sus oponentes, pues ha leído su probable trayectoria. Seguramente Moore aprendió de muy niño el arte de concentrarse, para captar todo lo que pasaba en la cancha.”
Deliberadamente hemos incluido en este capítulo de jugar sin balón, las maravillosas lecciones del astro británico. Tenía que ser así. Esa virtud de concentrarse, de poner los cinco sentidos en el balón y en las jugadas de sus compañeros, CUANDO EL BALÓN ESTÁ LEJOS, lo convierte en un maestro de un vital y decisivo capítulo del fútbol.
Bobby More, jamás supo y jamás sabrá, que a miles de kilómetros de distancia, una Escuela de Fútbol de Costa Rica a través de niños de entre 12 y 14 años, repetían cada día, con unción y admiración su nombre. Nosotros decimos con orgullo que experimentamos con sus ideas. Naturalmente las adaptamos a las necesidades del grupo. Después de un año de aprendizaje, combinando las lecciones de Bobby Moore con las ideas fundamentos o principios de juego, logramos crearles en parte una buena mentalidad de juego. La Escuela Nacional de Costa Rica hizo una gira a México jugando  nueve partidos, de los cuales se empataron dos y ganaron siete. Fueron una palpable demostración que las ideas de Moore, pacientemente aplicadas, dieron jugosos dividendos.
Mucha gente en México se preguntaba: ¿Tanto ha cambiado el fútbol costarricense que muestra tanta calidad? Y no era así. Los que habían cambiado eran un puñado de sus hijos.


*Sobre el autor: 


Hugo Tassara Olivares ha sido campeón con Colo-Colo en 1957 y 1963, así como entrenador de la Selección de Costa Rica en 1960. Además, fue pionero en la creación de escuelas de fútbol infantiles en países como Chile, Perú, Venezuela, Guatemala y Costa Rica. 
El texto anterior es un fragmento de su libro Realidad y Fantasía del Fútbol Total. También ha sido autor de otros libros como Entrenamiento del niño futbolista y Guía práctica del Fútbol.

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