jueves, 9 de octubre de 2014

La detención del talento. Mirada crítica al Fútbol Base.

No has leído mal. Ni he cometido ningún error ortográfico en el título. No quiero hablar de la detección del talento sino de todo lo contrario. De cómo podemos frenar el desarrollo de grandes futbolistas por culpa de nuestra intervención en su formación. O visto desde otra perspectiva, de qué fútbol estamos creando para el futuro.


1. Se hacen posesiones, evoluciones, rondos, figuras técnicas de pase...pero no se enseña fútbol. Ojo, no estoy diciendo que en el proceso de aprendizaje de un pequeño futbolista, la intervención del entrenador como tal, con su feedback, explicación o corrección, sea lo más importante. No. Generalmente es la práctica la que hace que el niño aprenda. O por lo menos, es la que tiene el mayor peso en el proceso formativo. Pero si esa práctica es inadecuada, descontextualizada o simplemente desacorde para la edad del futbolista, perdemos tiempo en la formación del niño. Horas, minutos y segundos que en la actualidad, valen oro.

2. Y digo que valen oro porque el tiempo total de práctica ha disminuido considerablemente en los últimos años. Si echamos la vista atrás, en la que el fútbol de calle era mucho más visible, y contamos las horas de práctica semanales que tenían esos niños, veremos como tenían una gran cantidad de horas a la semana. Ahora, con mayores restricciones para poder jugar, y sobre todo con el cambio de sociedad, los niños juegan menos en la mayoría de los casos. Aunque no tan poco como en algunos sitios nos quieren vender.


3. Como el Fútbol Calle fue la panacea en la formación de la mayoría de grandes futbolistas, se está intentando implantar cosas de él en el proceso formativo de nuestro fútbol base, sobre todo a raíz de algunas publicaciones.
Sin embargo, si nos vamos a cualquier campo de fútbol donde haya niños entrenando, vemos algunos aspectos que chocan con ese Fútbol Calle que en principio tiene tantas ventajas:

   -Cuando jugábamos en la calle, siempre había direccionalidad. No "echábamos" posesiones, y cómo mínimo había una portería.
   -Esa direccionalidad, provocaba que el niño siempre tuviera una posición. Informal, pero la tenía. Estaba el que se quedaba atrás, el que atacaba, el del medio.... En función de tus características, te colocabas donde más a gusto te encontrabas, o donde el resto del equipo te decía. Por tanto, siempre "entrenabas" desde una posición.
   -Había portero. Porque sino el juego era aburrido. No valía eso de "hay que atravesar la portería para marcar", o "10 pases son un gol". El gol, que a fin de cuenta es lo que siempre sale en la televisión y lo que a todo el mundo le gusta, era el motor motivacional de ese aprendizaje informal que estaban teniendo los niños.
Y por supuesto que las tareas como las posesiones, los rondos etc. etc. tienen que tener cabida en nuestros entrenamientos. Faltaría más. Y sobre todo debemos en ellas facilitar los objetivos, y si este es el mantenimiento de la posesión, incluir porterías u otros elementos puede interferir en la consecución o no del objetivo. Pero tenemos que jugar. Y jugar. Y seguir jugando. Aunque no a cualquier precio. 
   -Los equipos estaban compensados. Porque la elección se hacía a pares y nones, y se daba la oportunidad de tener buenos jugadores a cada equipo. Y si se daba la circunstancia de que no era así, y un equipo ganaba por goleada al otro, se paraba y se rehacían los equipo. Esto fomentaba la competitividad, y sobre todo, que todos tuvieran oportunidades de jugar. Los defensas de ambos equipos participaban, porque los dos ataques eran buenos y creaban oportunidades. Pero, ¿cuántas veces hemos visto terminar entrenamientos, o sesiones completas, entre el Benjamín A contra el B?
¿Y cuántas veces esos partidos quedaron con un resultado abultado para el primer equipo? ¿Aprendieron ambos por igual? ¿Los jugadores ofensivos del equipo B tuvieron tanto tiempo efectivo de trabajo como los del A? ¿Y los defensas del A? ¿Tantos como los del B? Y si repetimos esto durante toda la temporada, ¿cuáles son los tiempos totales de aprendizaje para uno y para otro?
Y sobre todo y más importante, ¿qué marcador somático tienen los del equipo B, que partido tras partido se van con un saco de goles?  

4. En muchas ocasiones, y pensando nosotros lo contrario, estamos restando al niño. Porque le restringimos, le prohibimos, y le manejamos como a nosotros nos gustaría que jugase. Incluso intentamos enseñar gestos técnicos, cuando es posible que la técnica sea una de las cualidades más específicas que existan, y que no haya dos formas iguales de realizar una acción.




Broncas por el intento de un regate cuándo podría haber dado un pase. ¿Bronca por un acto creativo, por una actitud individualista, cuándo en toda la Historia del Fútbol precisamente eso ha sido lo más valorado? 



Y claro, habrá que enseñarle cuándo es mejor utilizar el regate, en qué momento, en qué lugar...pero, ¿no formará parte ese error que pueda cometer, esa individualidad, en el proceso formativo del futbolista? Y si tenemos a un jugador que tenga esas características, ¿debamos dejarle que las muestre e incluso fomentarlas?
Si no sumamos al jugador, por lo menos no le restemos.



Simplemente algunas reflexiones, todas subjetivas y seguramente lejos de la verdad, en un intento de analizar para construir un Fútbol futuro mejor. 

4 comentarios:

  1. Articulo totalmente desacertado por tu parte, porque la realidad no es asi. Entiendo por tu articulo que hay que seguir entrenando como hace 20 o 25 años, y que por desgracias a dia de hoy se sigue utilizando. Este tipo de entrenamiento, se basaba en empezar el entreno dando unas vueltas al campo, tiros a puerta y partidillo (pachanga). Entrenamiento muy usado por aquellos entrenadores que no preparan la sesion de entrenamiento y que es muy facil de improvisar. Al niño hay que decirle cuando puede y no puede hacer las cosas, porque si le dejamos hacer TODO a su manera, nosotros los entrenadores sobramos. Hay que enseñar al niño cuando puede y no puede regatear, hay que enseñar al niño cuando debe pasar y cuando no, todo es enseñanza, y cuando dejamos hacer al niño TODO, vuelvo a repetir, nosotros sobramos.

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    1. -Si entiendes por mí artículo que hay que seguir entrenando como hace 20 años, entonces quizás has entendido mal, o yo no me explicado bien.
      -Aún así, tú si me das a entender que hace 20 años se entrenaba mal y hoy bien.
      -Si en algún momento yo he puesto que se deban echar "pachangas", empezar dando vueltas al campo y hacer unos tiros a puerta...házmelo saber porque no se donde lo has " leido".
      -La idea general del artículo es que los entrenadores no deben formar al futbolista como tal, sino que debe ser el propio proceso de entrenamiento y juego, el que le de ese desarrollo. En ese proceso, el entrenador TIENE UN PAPEL FUNDAMENTAL, mediante la elaboración de contextos/situaciones/entrenamientos/..., con una parte activa durante la propia práctica, y sobre todo, teniendo una gran sensibilidad a la hora de corregir, configurar, modificar, guiar...durante dicho proceso.

      Por otro lado, pienso que tu miedo a "sobrar" no debería ser el que te haga decidir entrenar de una manera o de otra ni te condicione en tu proceso metodológico. Un proceso, que en el Fútbol Base, debería estar centrado en y para el niño.

      Un abrazo.

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    2. Querido Canaletto Canaletto. No has entendido nada.
      Tu como entrenador estas lejos de la figura de formador. No es entrenar, si no formar. Dejar al niño que tenga iniciativa, potenciar su imaginación, explotar sus habilidades, explicar conceptos para que los ponga en practica sin miedos, que busque soluciones con el apoyo de alguien que le guía, no que le limita. Hay que dejar al niño equivocarse para que entienda y acierte en situaciones similares.

      Es cierto que los entrenadores de hoy en día tenéis una gran necesidad de demostrar vuestros conocimiento, erigiendo-os en en protagonistas de un juego que siempre a sido de los jugadores, sobre todos de los de calidad, de los de regate por habilidad, los callejeros. Sois entrenadores que planteáis rutinas de mecanización, descontextualizados y donde la interpretación por parte del jugador no existe.
      Efectivamente SOBRÁIS.

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  2. plenamente de acuerdo, la primera etapa, la de la calle, ya no existe como tal, se intenta suplir con incidencia externa, se anula la creatividad y se pierden años valiosísimos. Bielsa dice que si él tiene que inculcar en un jugador de 18 años el bagaje que no trae de su etapa en la calle tendría que trabajar 8 hs por día con ellos.

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