El arte de Hablar en Público y la comunicación del Entrenador. Parte I: el lenguaje NO verbal.


Así como el buen conferenciante debe saber comunicarse con su público, el entrenador de fútbol debe saber hacerlo con sus jugadores. Y no confundamos hablar con comunicar, pues lo segundo es un proceso interactivo donde entran en juego un emisor (entrenador) y un receptor (jugadores). Y para conseguirlo, debemos saber comunicar. Saber transmitir. Ya sea un aspecto táctico, la explicación de un ejercicio o un mensaje de ánimo.

A partir de esta entrada, intentaremos mostrar algunas de las herramientas para lograr lo expuesto anteriormente: comunicarnos con nuestro equipo. Lo dividiremos en varias partes: lenguaje no verbal, lengua verbal y generalidades. Esta vez nos centraremos en la primera, y en el futuro abordaremos los demás contenidos.
Sólo serán unas pautas, unas cuantas recomendaciones que no buscan más que despertar la curiosidad del lector sobre este tema, y que para dominarlo deberá estudiar y profundizar sobre ello. Comenzemos.



   QUÉ ES EL LENGUAJE NO VERBAL.

     Se trata de la comunicación que emitimos a partir de nuestro cuerpo, mediante indicios, gestos, señas etcétera. Varios estudios revelan que la importancia de este lenguaje es más del 50% del proceso de comunicación. Importa más el cómo se dice que el qué se dice. Las palabras pueden engañar, pero el cuerpo no. Imagina a un jugador con la mirada perdida, gestos tristes y movimientos débiles. Por mucho que nos diga que está bien, cualquiera sabría que no es así.

"Los sabios hablan porque tienen algo que decir. Los tontos hablan porque tienen que decir algo"

                                                                                                                                 Platón.                        
Aunque a priori parezca que no lo podamos "modificar", con algunas pautas y sobre todo mucha práctica, podemos dominar el lenguaje de nuestro cuerpo, haciéndonos por tanto unos comunicadores más eficaces.
Es conveniente recordar que nunca debemos imitar, ni hacer actuaciones exageradas. Se trata de adoptar las teorías de este lenguaje a nuestra propia personalidad. No hay dos personas iguales, y si tratas de ser como otro, tu público notará que algo falla. Sé tu mismo.

Para ser más claros, dividiremos el lenguaje no verbal en: mirada, manos y brazos, y cuerpo y pies


1. LA MIRADA.

     Una de las armas fundamentales. A través de nuestros ojos podemos expresar infinidad de emociones. Podemos además, dirigir el foco de atención a donde deseemos.



   -Realiza una rueda de miradas nada más ponerte frente a tus jugadores. Mientras saludas, ves uno a uno (o por sectores si son muchos) mirándoles a los ojos, llamando así la atención hacia ti.

   -Intenta ir mirando a todos durante la charla, y no centrarte en uno o dos. Ojo con los laterales, los grandes olvidados. Si ves que algún jugador está algo descentrado, mírale e incluso nómbrale. Le despertará. Con la mirada constante en nuestro público, éste estará mucho más atento. Prueba si no a tener una conversación con dos personas, y a una de ellas no la mires mientras hablas. Es más que probable que desconecte. Mira.

   -No dejes la mirada fija más de 3-4 segundos, a no ser que te estés dirigiendo a una persona en particular.

   -Transmite con los ojos. Muestra aquellas emociones que quieres transmitir. Teatraliza. Enfado, agrado, indiferencia, comprensión...

   -Donde mira el entrenador, mira el jugador. A tenerlo en cuenta cuando quieras recalcar un aspecto en la pizarra o pantalla.


2. LAS MANOS Y LOS BRAZOS.


  
   Normalmente la parte del cuerpo que más denota el nerviosismo. Aprender a controlarlos es fundamental para ser un comunicador eficaz.

   -Naturalidad. No trates de hacer más gestos de la cuenta. Que sirvan para recalcar, dar importancia etcétera. 
  
   -Movimientos acordes con lo que estemos transmitiendo. 

   -No moverlos a excesiva velocidad.
   
   -Coordinación entre mano-brazo-cuerpo.

   -Úsalo para recalcar mediante sonidos (palmadas, chasquido, golpe...).

   -Intenta no tener nada en la mano. Sólo lo necesario, pues suele provocar cierto jugueteo con el objeto que puede distraer al jugador y denotar nerviosismo.

   -Evita tocarte la cara y el pelo. Manos firmes. Contrólalas y entiende que tienen una enorme importancia en la expresión. Usa su poder.


3. LOS PIES Y EL CUERPO.

   Hablamos de la base, del soporte de todo. Sin una postura controlada, quizás todo lo anterior pierda fuerza. 

   -Regla básica del teatro para los pies. Posición cómoda que da equilibrio al cuerpo. El pie recto es sobre el que recae todo el peso del cuerpo.

(adaptado de Juan Tamariz)


   -Evitar los vaivenes constantes (movimientos pendulares), donde se pasa el peso de una pierna a la otra constantemente.

   -El cuerpo, en su conjunto, debe ser acorde al discurso: tenso, relajado, firme, cansado...

   -Acompañar con él a la mirada. Da más fuerza al foco de atención. Por ejemplo, si queremos centrar la atención en una pizarra o en un asistente que está hablando, mirada y cuerpo deben ir orientados al objetivo.

   -Evita estar estático, en el mismo sitio. Moverse algo, acercarse, alejarse. Evita la monotonía. Expresa.

   -No des la espalda. Y si es necesario (escribir en pizarra...) y va a demorar mucho tiempo, date la vuelta de vez en cuando para no perder la atención de los jugadores.


  
    EJERCICIOS.

   El más importante: practica, practica y practica. Donde y cuando sea. Cualquier momento es bueno para llevar estos consejos a la práctica: en una reunión de amigos, con tu familia o en el supermercado. Pero practica, pues es con trabajo y constancia como vas a hacerte un comunicador eficaz. Quizás al principio te sientas raro, pero cuando interiorices y personalices tu lenguaje no verbal, será automático. Además, recuerda que no existe el comunicador perfecto. Siempre habrá que estudiarse para mejorar y evolucionar.
Vamos a ver dos ejercicios, recomendados en la literatura por el gran mago y comunicador, Juan Tamariz.

   +Ejercicio para la MIRADA: cúbrete el rostro, a excepción de los ojos. Intenta transmitir con ellos   distintas emociones, y que algún familiar intente adivinarlas.
   +Ejercicio para los PIES: con una hoja doblada como de la foto, sitúate en la posición que marcan las flechas rojas. Esa es la posición que deberían tener tus pies a la hora de hablar.

(adaptado de Juan Tamariz)




Cualquier ensayo de todo lo antes mencionado será bueno. Prueba a moverte delante del espejo. Mira cómo te quedan los gestos, cómo te sientes más seguro. Practica.




Como ves, estas son sólo algunas de las pautas que puedes empezar a tener en cuenta para ser un comunicador más eficiente. Recuerda que cada uno tiene su estilo al hablar en público, y cuando antes encuentres el tuyo, mejor te irá.
Por otro lado, volvemos a recalcar la práctica. Sin ella, esto simplemente será una bonita teoría coleccionable. De nada sirve tenerla en favoritos de tu navegador si no la pones en práctica.
Y por último, decir que es imposible aislar en el proceso comunicativo. No por tener una buena mirada vas a transmitir. Ni por ser un experto en el movimiento de las manos. Todo en su conjunto, y siempre dentro de tu personalidad, es lo que te hará poder ser un comunicador efectivo. En las próximas entradas veremos otros aspectos a tener en cuenta a la hora de hablar en público.

A continuación, dejamos una serie de bibliografía recomendada, donde podrás estudiar más a fondo sobre este tema.Y recuerda, igual que tu equipo necesita entrenar para jugar bien, tú necesitas entrenar para comunicar bien.

   BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA.

-La Comunicación no verbal, de Flora Davis.
-El lenguaje del cuerpo: cómo interpretar a los demás a través de sus gestos, de Allan Pease y Barbara Pease.
-Sé lo que estás pensando, de Lillian Glass.
-La Comunicación: tu camino hacia el éxito, de Dale Carnegie.
-Cómo caer bien a los demás en menos de 90 segundos: aprende a leer el lenguaje corporal, de Nicholas Boothman.
-Aprender a comunicarse en público: guía práctica, de José María Martinez Selva.

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